Estoy seguro de que no es sólo el campo de la investigación científica académica el que presenta inconvenientes de esta índole, como estoy seguro de que la mayoría de puestos de trabajos convencionales tienen sus propios desatinos. Sin embargo, es con la ciencia académica con el que estoy relacionado, y es de algunos de sus conflictos internos de los que hablaré en este post.

También reconozco que a pesar de que pueda sonar absolutista, no quiero serlo. Por supuesto que existen investigadores e investigaciones que sí valen en oro su peso. Infelizmente son escasos.

¿Justificado o no?

Salvando la excepción de que todos los astros del universo se hayan alineado para que yo haya caído en los institutos de investigación (y haya asistido a las conferencias) más mediocres del planeta, me siento con la potestad de decir que el 90% de la investigación que se realiza por la comunidad científica no está justificada. Muchos proyectos abordan temas sin relevancia real para el desarrollo de… cualquier cosa, y consumen millones de dólares obtenidos de las arcas del estado, quien a su vez los obtiene del bolsillo de todos los ciudadanos.

La financiación obtenida por los científicos para desarrollar proyectos, que a pesar de ser justificados como de interés para la sociedad la mayoría en verdad no lo son ni de cerca, es manejado por ellos mismos para perseguir sus intereses “profesionales” y personales, de manera más o menos arbitraria. Este dinero se emplea en la compra de equipos sin miramiento alguno, en el pago de cenas sin justificación real y en la participación en costosos congresos sin relevancia ni resultados reales, por poner los ejemplos que más he observado.

Hoy día todo lo que veo en la forma de hablar de la gente alrededor mío es muestra que sí, algunos pueden tener cierto interés por lo que investigan, pero no lo tienen por la aplicabilidad. En estos ambientes no se tiene un problema y se investiga para resolverlo, sino que se investiga para justificar un trabajo y recibir un salario, razón por la cual la mayoría de los proyectos quedan inconclusos. Esta es la principal diferencia entre una empresa exitosa en la innovación y un centro de investigación científica, la primera llega al final y ve sus resultados, el último siempre queda a medias.

Hoy le preguntaba a una estudiante de PhD con la que me encontré en la sala del café, pero con la que no había hablado mucho antes, que en qué estaba trabajando. Una vez me respondió le pregunté que por qué lo estaba haciendo, con que objetivo… “Ganar dinero” fue su respuesta. Como casi todos los demás. El descontento es y la desmotivación entre los alumnos es generalizado.

Los estudiantes son esclavos

El dinero recibido por los investigadores como parte de la financiación de sus proyectos es para contratar estudiantes: máster, doctorado, post-doc. A estos se les paga por cierto tiempo para que sean los que hacen todo el trabajo en esos proyectos, y el investigador principal sólo supervisa y guía. Hasta aquí todo bien, nada extraño.

Los problemas comienzan cuando miras que el salario de estos estudiantes es, si bien no malo, más bajo que otros puestos en la sociedad que hacen (incluso) menos y no se les exige tanto. Tenga en cuenta que se espera de un estudiante competitivo que luego de irse a casa continúe trabajando en la noche. Además, el salario se diluye debido a que aún cuando terminas tu contrato, los jefes esperan (realmente exigen sin la más mínima consideración) que tú continúes trabajando de manera gratuita en la redacción de las publicaciones. Es decir, en el tiempo de contrato que tuviste sólo hiciste experimentos o cálculos, y entonces luego que terminas y ya no estás siendo pagado es que esperan que tú escribas publicaciones de esos resultados. Esto es una práctica generalizada que se ha desarrollado a raíz del proceso de evaluación implementado en el sistema: mientras más publicaciones tengas, más capaz se te cree y mejor curriculum tienes.

La justificación es, por supuesto, que si terminas esos papers será bueno para tu curriculum. La verdad es que es absurdo, aunque muchos lo acepten.

Veracidad de los resultados

Este es un tema delicado y en el que no quisiera parecer absolutista, pero es que en verdad casi todo el que conozco admite, hablando entre amigos, que en las publicaciones siempre se cometen arbitrariedades para que estas sean publicadas. ¿Recuerdas que mientras más publicaciones tengas mejor eres?… ahí lo dejo.

Regalar el trabajo

Como lo que cuentan son las publicaciones, las revistas han desarrollado un sistema que consiste en lo siguiente: tu trabajas por tres años siendo pagado por el proyecto que financia el estado, luego trabajas uno y medio más escribiendo y publicando los resultados sin ser pagado (vive como puedas), y finalmente todo ese esfuerzo se lo cedes voluntariamente a las revistas.

Los científicos ceden TODOS los derechos de autor de su trabajo a una revista que luego lo vende para su beneficio. Por supuesto, de el beneficio absolutamente nada va para el autor, de hecho, si éste quiere ver su trabajo una vez publicado tiene que pagar por él.

Luego hay algunos que piensan que los científicos son la vanguardia intelectual y las mentes más dotadas de las sociedades. Viendo cosas como estas sólo a una mente infantil se le ocurriría pensar así.

Los que verdaderamente avanzan la sociedad

Los científicos que cuentan con la potestad de idear, planificar y dirigir proyectos son los que ya tienen un puesto fijo, los que ya son funcionarios. Un puesto fijo es la cúspide de la carrera, donde ya has asegurado una fuente de ingresos para el resto de tu vida sin importar lo que hagas de ahora en adelante. ¿Será por esto que muchos deciden entrar al reino de lo mediocre? Seguramente sí.

Sin la competitividad del mercado pisándote los talones no puedes mejorar el servicio que brindas, y es precisamente lo que le sucede a las investigaciones de los científicos. No hay competencia, y su trabajo no es valorado por el mercado. Se les paga simplemente para ver si dentro de los millones que son, alguno idea algo que valga la pena, y generalmente cuando esto sucede es una serendipia.

Los que realmente están a la cabeza del desarrollo científico y técnico de la sociedad son los empresarios y emprendedores, y en este ámbito es indudable que superan con creces a los investigadores científicos de la academia.

En resumidas cuentas, es la vieja comparación entre una persona que está esforzándose para sacar adelante una idea propia y convertirla en algo tangible, en un negocio, contra aquel que se le paga incluso si no hace nada.

Siempre algo bueno hay

Por supuesto que siempre algo bueno habrá, incluso en la investigación científica académica. Siempre hay personas que realmente están interesadas en lo que hacen y lo hacen con algún objetivo.

Además, es indudable que esta rama de la sociedad sí ayuda a responder interrogantes, como puede ser el ejemplo de la investigación científica pública en el tema de alimentos y medicamentos, donde de ser de otra forma lo que dicen las multinacionales sería ley. No argumento aquí que la investigación científica no sea necesaria, estoy convencido de que lo es. Lo que argumento es que, desde mi experiencia, esta es extremadamente mediocre; con sistemas extremadamente mediocres de evaluación, difusión y publicación; dirigida por personas mediocres (no en el sentido que no sepan de lo que trabajan, sino que lo que terminan haciendo a lo largo de su vida no tiene relevancia).

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